El trabajo y la educación en casa durante el brote del COVID-19

La pandemia por COVID-19 y, en consecuencia, el aislamiento social, ha determinado nuevos hábitos de vida y nuevas formas para la cotidianidad. Dentro de estos cambios se encuentra la educación de niñas, niños y adolescentes en casa y a su vez, el trabajo de los adultos en casa, lo que significa un desafío para las familias que deben solventar tantas situaciones en un mismo espacio.

¿Cómo mantener el equilibrio en la responsabilidad del trabajo y el aprendizaje de los menores? Y adicional a esto, hay que disminuir y prevenir la propagación del virus en los entornos. Desde el inicio del confinamiento en gran parte de Suramérica en el mes de marzo, se ha escuchado y leído por todas partes que se debe mantener una rutina diaria con las actividades a desarrollar, siguiendo los primeros hábitos de la mañana como bañarse, vestirse, desayunar. Sin duda, esta es una fórmula que da resultado si todos los miembros del hogar se comprometen en su cumplimiento.

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Los cambios de rutinas y espacios también pueden generar estrés y frustración, pues no hubo una preparación gradual para este momento en el que muchas personas se ven en la tarea de desarrollar la mayoría de sus actividades en un mismo espacio. Para gestionar estos cambios, es necesario hablar y explicar a niñas y niños las razones por las cuales hay que quedarse en casa. Madres, padres y cuidadores pueden motivar a los menores a crear su propio horario diario y ponerlo en un lugar visible donde a medida que cumplan acciones, puedan resaltarlo en su cronograma. Allí mismo pueden resaltar las actividades de los adultos para que sigan el ejemplo y sepan cuando terminan sus labores de trabajo.

Para las actividades de aprendizaje, si se tiene el apoyo de instituciones educativas o docentes de manera virtual, es importante que los estudiantes, estén preparados antes de la hora citada y puedan estar en un espacio tranquilo, ventilado e iluminado que propicie su concentración en las clases. Luego, podrán tomar tiempos de 10 a 15 minutos de actividad física o de ocio y luego retomar despejados otra asignatura o actividad académica.

Para las actividades laborales, se recomienda concentrarse por espacios de 50 a 60 minutos y tomar pausas activas de 5 minutos entre cada tarea terminada, para ejercitar la mente y el cuerpo. Es importante para todos los miembros de la familia, respetar los horarios de las comidas y de descanso, dormir en lo posible más de 6 horas y los menores 8 horas, pues eso contribuye a una mejor adaptación a las rutinas en casa.

Además, el cuidado de la salud mental es otro reto que se presenta en el manejo de las situaciones en el hogar. Para ello, se pueden programar espacios de ocio y tiempo para actividades aplazadas; leer, pintar, bailar, hacer algún tipo de ejercicio físico, entre otros. De esta manera, puede incluir también, dinámicas familiares, como compartir un refrigerio, un deporte o un juego juntos una vez se hayan realizado todas las acciones programadas para el día.

Para complementar la estadía en casa y prevenir el contagio del virus, siempre se puede seguir las recomendaciones de autocuidado, como el lavado de manos, salir a lo estrictamente necesario y con tapabocas, desinfectar zapatos, ropa, objetos y artículos que estén en el exterior, cuidar a la población de adultos mayores, entre otras acciones que contribuyen a salvaguardar el bienestar en las familias.